Por un referente constructivo crítico desde IU, comprometido y coherente en la movilización social para una alternativa trabajadora y joven a la crisis económica, en el proceso de formación de los foros para la refundación de la izquierda.
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martes, 17 de diciembre de 2013

Madrid: luchar contra la pobreza. Por Carlos Girbau





El pasado 14 de noviembre el grupo parlamentario de Izquierda Unida –Los Verdes de la Comunidad de Madrid presentó en la Asamblea, la cámara parlamentaria de dicha comunidad autónoma, la Ley de Derechos Vitales Básicos. Dicha proposición, a la que el PP con su mayoría absoluta se encargó de cerrarle el paso, representa un ambicioso esfuerzo que incluye un conjunto de medidas para mejorar de manera inmediata la situación de pobreza que viven un número creciente de ciudadanos. Una pobreza que ya alcanza, según el índice AROPE, al 19,6% de los madrileños.

La Ley de Derechos Vitales Básicos (LDVB) hubiera significado el establecimiento de una renta social garantizada, así como el acceso a derechos básicos como el agua, los alimentos, la energía, la vivienda o el transporte, que irían más allá de la población que actualmente se beneficia de la Renta Mínima de Inserción (RMI).

La Ley, que consta de 36 artículos, se acompaña de una memoria económica la cual indica cómo obtener los 2.971 millones de euros necesarios para ponerla en marcha. Tal financiación se puede resumir en un incremento de la recaudación fiscal de la Comunidad por una vía sencilla: terminar con los enormes regalos impositivos de los que hoy disfrutan el 3,5% del conjunto de los declarantes, es decir, los muy, muy ricos.

Una rápida radiografía de Madrid
A tenor de los datos de su propio gobierno, la Comunidad de Madrid (1) es la más rica de España. Su PIB por habitante (según el Instituto Nacional de Estadística) es de 29.731€, el 135% del promedio de la UE. Además, Madrid genera 1 de cada 5€ de actividad económica española. La Comunidad alberga la capital del Estado y ello, que conlleva sus servidumbres, constituye a la vez una ventaja en aspectos tan básicos e importantes como comunicaciones, acceso al capital y a las inversiones, o formación de su población. Por último, Madrid no tiene un territorio muy extenso, ni grandes dificultades de acceso por su orografía, y cuenta con una población de cinco millones seiscientos mil habitantes. En consecuencia, la Comunidad de Madrid reuniría todas las condiciones para ser un territorio en el que la pobreza no existiera, y no como está sucediendo, un lugar donde no deja de incrementarse (2). 

Las razones de este aumento se hallan mucho más ligadas a las líneas políticas seguidas durante más de tres lustros por los gobiernos del Partido Popular, incluidas las desarrolladas en época de crecimiento de la economía, que a la propia crisis en la que nos encontramos inmersos. 

Desde el inicio de la recesión, el Gobierno de la Comunidad de Madrid y la mayoría de los ayuntamientos de la región, han profundizado una política que aplica una supuesta austeridad y que nos es otra que rebajar impuestos a lo más ricos, reducir el salario y número de los empleados públicos, y transferir la mayoría de los servicios públicos al sector privado para así, teóricamente, “sanear la economía” (3). Seis años después del comienzo de la crisis, a las cifras de pobreza antes reseñadas, hay que sumar 80 desahucios diarios y más de 655 mil personas en el desempleo, de las cuales más de 300 mil ya no tienen prestación económica alguna. 
Por otra parte, se está produciendo un continuo incremento de las tarifas de servicios básicos universales e imprescindibles como la electricidad, el agua o el transporte que están poniendo en grave peligro su acceso para un importante número de familias. A su vez, la política de privatizaciones está provocando un caos en la atención sanitaria, un alargamiento enorme de las listas de espera, así como un desaprovechamiento de los recursos e inversiones realizados con anterioridad. En los centros de estudio, la masificación en las aulas sigue creciendo; 1 de cada 2 familias ha renunciado a una plaza en una escuela de Educación Infantil por no poderla pagar; 110 mil niños y niñas se han quedado sin beca de comedor y varios miles van mal alimentados diariamente al colegio; más de 300 mil alumnos han perdido las ayudas para la compra de libros de texto y material escolar. En las aulas, faltan más de mil profesores; las tasas universitarias siguen subiendo, mientras, como decimos, las becas se reducen. En el campo de las políticas sociales se tiende, sin disimulo, a “permutar” derechos por la caridad. Hoy, más de 20.000 personas en situación de dependencia siguen en el “limbo” social y carecen de prestación. 

De todo lo anterior se desprende que la supuesta austeridad representa un fracaso estrepitoso. La aplicación durante más de 3 lustros de un neoliberalismo extremo sólo ha logrado sumar a las cifras antes descritas el que la inversión productiva huya de Madrid, la pequeña empresa y el pequeño comercio se hallen asfixiados y la deuda pública haya pasado en 5 años de 6.800 millones a 23.000 millones de euros. 

Las principales propuestas de la Ley

En los últimos años, a diferencia de la Comunidad de Madrid, diversas comunidades autónomas del Estado español han modificado legalmente la naturaleza de las rentas mínimas, pasando de considerarlas “ayuda” a entenderlas como derecho subjetivo. La proposición de Ley que nos ocupa plantea que Madrid se sume a esa misma corriente, es decir, que establezca que existen un conjunto de derechos vitales básicos que han de ser garantizados por el Gobierno para el conjunto de la población y que, por tanto, deben configurar una partida específica contemplada en los presupuestos.
En segundo lugar, la LDVB representa también un avance democrático al consagrar un abanico de derechos que van más allá de la RMI. A través de ellos se garantiza no sólo un ingreso económico (mejor que la RMI), sino también una vivienda o unos suministros indispensables, que a su vez son garantía de una vida digna para muchas personas.

En tercer lugar, la Ley demuestra que, usando el marco legal y competencial existente en la Comunidad de Madrid, es posible avanzar en la consecución de derechos y mejorar así la situación de una parte importante de su población. De hecho, la memoria económica que acompaña la Ley demuestra que existen medios para combatir el fraude fiscal, que tanto daño hace a las arcas públicas, y cobrar impuestos hoy eliminados, caso del de patrimonio y otros[1], los cuales permitirían financiar la Ley. 

En resumen, si la pobreza crece no es debido a la “fatalidad” del momento, sino y, sobre todo, a la acción del gobierno que aplica una política neoliberal extrema.

La LDVB y la Renta Básica

El hecho de adaptarse al marco legal existente hoy en Madrid, incluido el general impositivo, hace que la Ley desnude el fondo político del actual crecimiento de la pobreza en la Comunidad. Pero a la vez permite poner sobre la mesa un debate fundamental para el conjunto de lo que se ha dado en mal llamar “políticas sociales”: la conveniencia o no del establecimiento de una Renta Básica Universal dineraria e incondicional para todas las personas. En otras palabras, se trataría del reconocimiento del derecho a existir, con plenitud de su contenido como derecho democrático básico para el conjunto de la población, no sólo para una parte.
En este sentido es necesario aclarar que si bien la Ley no rompe con la lógica de ser una renta condicionada, incompatible con las rentas del trabajo. Precisamente en un momento en el que las rentas del trabajo no impiden que una cantidad cada vez mayor de trabajadores, como consecuencia de la bajada general de los salarios y la fragmentación del mercado laboral, sean pobres. 

De acuerdo con lo anterior la propuesta mantiene la lógica del falso símil: “empleo igual a trabajo”. Es reconocido, sin embargo, que existe en la sociedad una gran cantidad de trabajo realmente realizado, sobre todo por mujeres, que no es entendido como empleo al no estar remunerado. Sin quebrar la idea de que el trabajo es igual al empleo, resulta imposible llegar a considerar la aportación positiva que realizan miles de personas para el mantenimiento y funcionamiento de la sociedad. Porque no habrá empleo, pero lo que no falta, es trabajo.
Finalmente, el hecho de que la LDVB carezca de carácter universal focaliza la medida en determinados segmentos de la sociedad y, con ello, a pesar de combatirla, no deja de “estigmatizar” la pobreza. Por el contrario, una renta básica universal, que obtendría los recursos necesarios para su financiación de la misma forma selectiva que LDVB (carga impositiva a los más ricos), extendería sus efectos sobre toda la sociedad sin concentrar éstos únicamente en una fracción de la misma. Ello evitaría la estigmatización mencionada y transformaría el derecho a existir en un derecho básico universal, al mismo nivel que la educación o la sanidad, que son universales porque se poseen y ejercen sin condicionante alguno por el hecho de ser ciudadanos.
Los comentarios anteriores no restan, como ha resaltado la prensa y en conjunto de entidades sociales que la han avalado, un ápice de importancia a la propuesta de Ley defendida el pasado 14 de noviembre por Izquierda Unida- los Verdes en la Asamblea de la Comunidad. Representa un paso adelante muy significativo y posibilita sacar a la palestra un debate más profundo y más complejo sobre los derechos de las personas, un debate que en su momento el Foro Social de Madrid encaró a través de su propuesta de Carta de Derechos de Ciudadanía en la que sí se incluyó la defensa de la Renta Básica Universal.

Notas:

(1) www.madrid.org

(2) Según el estudio presentado por EAPN en 2013 sobre la evolución del riesgo de la pobreza y la exclusión en Madrid, en lo que se refiere a los indicadores de riesgo de pobreza y exclusión social, la tasa de riesgo de pobreza en la Comunidad de Madrid se situó, en 2011, en el 15,9% de su población total y la tasa AROPE alcanzó el 19.2%. La proporción de personas en situación de pobreza extrema se situó en el 2,9%. Finalmente, la proporción de personas en situación pobreza muy grave, que se estima a partir de un umbral del 40% de la renta del hogar, está alrededor del 6,7%. Se trata del registro más elevado desde 2008.

(3) La Comunidad de Madrid hay un 19,6 % del PIB de fraude y evasión fiscal. Si esa cifra se redujese en 10 puntos la recaudación adicional en la Comunidad de Madrid sería de 6.845.017 euros, según las estimaciones de GESTHA. Según este mismo sindicato cada madrileño tributa 2.000 euros más como consecuencia del fraude y de la evasión fiscal. Con la supresión del Impuesto de Donaciones y Sucesiones, Madrid ha dejado de ingresar 1.428 millones de euros anuales, de los que 1.100 millones de euros han sido un regalo que el Gobierno regional hace a los 50 mil contribuyentes que hacen donación. Con la supresión del Impuesto de Patrimonio el Gobierno de Madrid ha dejado de ingresar 630 millones de euros anuales, regalo que ha beneficiado a tan sólo el 7% de los 2,3 millones de contribuyentes madrileños. Con esta medida se ingresarían 2.758 millones de euros más al año.

Carlos Girbau es coordinador del Foro Social de Madrid.



Fotos: Sergio Escalante del Valle
http://sergioescalantedelvalle.tumblr.com/

sábado, 15 de junio de 2013

IU primera fuerza estatal en defender que Cataluña pueda decidir su futuro con un referéndum


La Declaración de IU, ICV, EUiA sobre el derecho a decidir y el modelo de Estado ha causado una gran impacto político. Es lógico y justo.
Es un gran paso en la convivencia entre los pueblos, entre sus izquierdas y, en especial, en la solidaridad política de la clase trabajadora de los diferentes pueblos y naciones que forman parte del Estado español, del Reino de España, o de España, a secas. Todas esas denominaciones usa la Constitución española de 1978.
El contenido de la declaración del 29 de mayo de 2013 señala que se basa en "el principio del derecho a la autodeterminación de los pueblos", con el compromiso en "Apoyar el ejercicio del derecho a decidir del pueblo de Cataluña y de los otros pueblos del Estado que manifiesten su voluntad de ejercer este derecho".
IU, junto a ICV y EUiA, explican que se trata de la "construcción de una mayoría política y social favorable al ejercicio del derecho a decidir; en el compromiso político de acatar los resultados y de impulsar las negociaciones necesarias para concretar la voluntad de la ciudadanía".
En su forma el acuerdo también es importante pues se realiza entre una organización de izquierda estatal -IU- y dos organizaciones de la izquierda catalana -ICV y EUiA-, estas dos coaligadas, pero procedentes de una etapa de rupturas en España y en Cataluña.
Este acuerdo se basa en la situación política de crisis económica y estatal, en la orientación de la 6ª Asamblea de EUiA de hace un año, en junio de 2012, la X Asamblea federal de IU, en diciembre de 2012, y la recién celebrada 10ª Asamblea Nacional de ICV de mayo.
Las tres organizaciones que se denominan de la izquierda transformadora, adoptan "construir una posición común sobre la crisis constitucional que vive el Estado español y el derecho a decidir". Consideran que "el sistema político caracterizado por el bipartidismo está profundamente cuestionado", y que las políticas de recortes, la reforma laboral y el bloqueo de la reforma del Estatut d'Autonomia de Catalunya, con "el proceso de recentralización impulsado por el Gobierno del PP han provocado una profunda crisis constitucional". Se vive "un proceso de involución autonómica y de recentralización", que "afecta también a los municipios" y se "vacía de contenido el poder local".
Se analiza que "la desafección hacia el Estado tiene bases objetivas y es ampliamente compartida en Cataluña", donde las grandes manifestaciones de 2010 y 2012, junto a las elecciones "ponen de manifiesto que la mayoría de la ciudadanía de Cataluña no acepta el actual marco estatutario y constitucional y reclaman ejercer el derecho a decidir para resolver la actual situación", sigue con "el actual Estado de las autonomías y el marco constitucional han de ser superados en un proceso que reconozca el derecho a decidir y garantice todos los derechos sociales".
Los firmantes alertan "En ningún caso puede esgrimirse la Constitución o la legalidad para oponerse a la celebración de un referéndum en Cataluña (...) las leyes pueden ser reformadas para hacer posible que la ciudadanía pueda ejercer el derecho a decidir libremente su futuro.
Estas izquierdas estatales y nacionales observan que "La celebración del referéndum no supone el final del proceso. Una vez conocida la decisión de la ciudadanía de Cataluña, deberán acordarse los cambios constitucionales necesarios para hacer posible la voluntad popular".
A la ciudadanía y su representación política le corresponde "acordar una relación entre Cataluña y el Estado sobre nuevas bases", desde "el reconocimiento constitucional del carácter plural de un Estado", "que quedó sin solución durante la Transición". En este sentido "están firmemente comprometidos en el inicio de un proceso constituyente en el conjunto del Estado y de Cataluña".
Esta, insisto, importante aportación política para un desenlace democrático en España, tiene su telón de Aquiles, su punto débil en las concesiones y conciliación con el mantenimiento de un Estado español, establecido como una Monarquía, y sustentado en un nacionalismo español hegemónico y dominante.
El eje que subyace y aflora en la declaración es la reforma constitucional, en vez de la ruptura con la Monarquía post franquista y la Constitución de 1978. Es esta Carta Magna la que consagra un Estado centralista, niega los derechos básicos de sus pueblos, y se estructura en función de los privilegios de las grandes finanzas, las clases poseedoras, el tutelaje jurídico de las Fuerzas Armadas (garantes de la unidad de España), la omnipotencia de la Administración de la Justicia, la estatal y los privilegios de la Iglesia católica.
Las tres organizaciones se autolimitan en la perspectiva política al defender "avanzar hacia un modelo de Estado federal", como si no hubieran otras posibilidades tan democráticas como ésta, como puede ser una Federación o Confederación de Estados, Repúblicas, que es precisamente lo que ha de decidir la ciudadanía desde cada población-nación.
El derecho a la autodeterminación tiene su esencia democrática y revolucionaria en la libertad de separación del pueblo y nación que lo ejerza y según decida. Es el derecho de Cataluña a decir SI a la Independencia y a estructurarse como un "nuevo Estado de Europa". Unas fuerzas de la izquierda transformadora, que incluyen las concepciones federalistas republicanas y también las revolucionarias sociales, han de ser coherentes en la defensa radical de lo que decida el pueblo y la ciudadanía de Cataluña, sin temores filisteos a la ruptura del Estado de la Monarquía y de los banqueros. El combatir la gran propiedad y finanzas catalanas no tiene porqué encorsetar a la izquierda a defender la unidad y fuerza del Estado de la gran propiedad y finanzas españolas.
El futuro se limita de manera incoherente al establecer "la necesidad de propiciar el diálogo entre las fuerzas políticas del Estado y las fuerzas políticas catalanas para garantizar una salida democrática y pactada a la crisis del modelo territorial del Estado". Claro que hay que negociar, dialogar y pactar, pero desde una ruptura política y jurídica para que pueda haber la soberanía en igualdad suficiente para que los acuerdos sean firmes y reales entre las partes, sin que haya una prolongación de la situación actual de dominio y dependencia que es lo que provoca la crisis.
¿Y si una parte no quiere dialogar, garantizar, ni pactar? Resulta ni más ni menos que esa es, hasta el momento, la parte del gobierno y del Estado. ¿Y si el Estado no quiere negociar la celebración de un referéndum en Cataluña como es el caso? ¿Qué hay que hacer entonces desde la izquierda?
Nos hemos de plantear hasta que punto sirve la experiencia de la II República que incumplió el Pacto republicanista de San Sebastián y negó después la proclamación de la República Catalana. Sirve que la dictadura franquista negara la realidad específica nacional de Cataluña, e incluso prohibiera el uso de la lengua catalana. O que la Monarquía constitucional estructurara un Estado de las Autonomías, de la mano de CiU, y que el sentimiento popular impulse con fuerza masiva la Independencia y el Estado nuevo.
Cuando se indica que "el ejercicio del derecho a decidir debe basarse en la voluntad de negociación con el Estado utilizando los mecanismos legales existentes o acordando su reforma", ¿qué se dice y qué se va a hacer cuándo es obvio que no hay tal voluntad de negociación ni de reforma por parte del Estado?
La concepción de reforma es una pura ilusión a la que es posible agarrarse ni como clavo ardiente. Es como si se borrara toda memoria histórica, pues se habla "de dar una oportunidad al diálogo para un nuevo pacto, con una profunda reforma de la Constitución en un sentido republicano, federal, plurinacional, y solidario que incorpore el derecho a decidir de los pueblos que componen el Estado. ¿Cuántas decenas de años hay que aguantar para dar esa oportunidad? ¿Porqué el PSC, desde L'Hospitalet de Llobregat, empieza una campaña por el NO a la Independencia, y a la Consulta libre, con un pacto municipal entre el PSC, PP y PxC (plataforma racista de extrema derecha)?.
Hay que ver que precisamente para que pueda haber otra Constitución, sea con reforma o con ruptura, se necesita la alianza firme entre la clase trabajadora y con los pueblos que componen España, es decir los que quieren seguir siendo España, y los que quieran ser Cataluña, País Vasco o Galicia.
Otra incoherencia es mezclar "el siglo de las soberanías compartidas... en el marco del Estado y de Europa". A no ser que se considere compartir soberanía estar supeditados a las imposiciones de la clase o del Estado más poderoso. Para que haya soberanía compartida democrática tiene que ser un acuerdo entre soberanías libres, libremente decidido por las partes en cuestión. Por lo tanto tiene que existir un punto de ruptura que empodere y consiga la soberanía inicial, en su aspecto político y jurídico.
El documento del acuerdo finaliza con "Trabajar conjuntamente de manera coordinada por un modelo de Estado federal, plurinacional, social y republicano, que incorpore el derecho a decidir".
Estaría muy bien si fuera el año 1977, cuando se cocía la actual Constitución de 1978. Mucho ha llovido desde entonces. Resulta que en Cataluña (para no citar a Euskadi que genera pulsiones indescriptibles), las mayores, masivas y multitudinarias manifestaciones  de 2010 y 2012 indican otra posibilidad de modelo estatal: "Somos una nación y Nosotros decidimos", "Libertad, Independencia, Nuevo Estado de Europa".
Francesc Matas Salla
Aliarse con esta marea democrática nacional popular hace conveniente y necesario complementar la propuesta de Estado federal, con las de Federación de Estados y Repúblicas, o confederación.


lunes, 17 de enero de 2011

Presentación de la Carta de Derechos de Ciudadanía de la CM

En el Madrid en el que estalló el experimento neoliberal del PP con Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón a la cabeza, no todo es tenebroso. En este Madrid, duro y áspero, la defensa de la educación y la sanidad, la defensa de una memoria democrática, la defensa de un entorno sostenible, la defensa de la plena igualdad, de una renta básica o del derecho a la información, se transforman en una bandera capaz de unir cosas tan diversas como UGT, CCOO, la Confederación de consumidores y Usuarios, el Sindicato de periodistas, Movimiento  genuino Gitano o la Coordinadora verde y; entre todos, redactar a través de una CARTA DE DERECHOS DE CIUDADANÍA DE LA COMUNIDAD DE MADRID un conjunto de derechos con los que se desbroza el camino de ese otro Madrid posible que contra el neoliberalismo respira en cada campaña, en cada poro de cada una de las 43 entidades que han hecho suya esta carta y que representan un amplísimo espectro . 
La iniciativa se presenta el próximo día 26 de enero a las 19.30h. en la sala Nueva Estafeta del Ateneo de Madrid, c/Prado 21.

viernes, 1 de abril de 2011