Por un referente constructivo crítico desde IU, comprometido y coherente en la movilización social para una alternativa trabajadora y joven a la crisis económica, en el proceso de formación de los foros para la refundación de la izquierda.

martes, 22 de febrero de 2011

Cuatro días en Túnez, por Pedro Fuentes (PSOL)


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Cuatro días en Túnez
“Bienvenido a la revolución”
Tuve la suerte de poder pasar cuatro días en Túnez enviado por el PSOL, la ciudad en donde se inició la revolución árabe; sin duda una experiencia inolvidable, tal vez la más intensa y rica de las que he vivido, mayor que la caída de la dictadura en la Argentina o el Cordobazo. Llegué un domingo, y temprano a la mañana siguiente me encontré con Jabel, un revolucionario que pasó una década en el exilio y varias más militando en la clandestinidad. Él es  dirigente de la Liga de Izquierda Obrera integrante del movimiento 14 de enero. Cuando apareció en el loby del hotel, entre tímido y respetuoso le extendí la mano; él la corrió con un gesto emotivo para darme un fuerte abrazo y decirme “camarada, bienvenido a la revolución”.
Desde mi llegada al aeropuerto ya estaba sintiendo que había una revolución. Cuando salí de migraciones me encontré con el patio de desembarque lleno de manifestantes. No venían a saludar a un equipo de futbol a algún artista mediático como es característico de las demostraciones en los aeropuertos. Estaban allí para recibir a varios dirigentes opositores, entre ellos un periodista que había sido deportado en el 2008 por su programa de defensa de los derechos humanos. Eran varias decenas de familias con carteles y con niños en primera fila sosteniendo una bandera habitantes de una ciudad del interior de Túnez. Cuando los exilados aparecieron en la puerta del hall este estalló de gritos y jubilo; allí tuve la primera sensación que la revolución que había sacudido todos los rincones del país. Impresión que se continuó cuando tome el taxi para ir a procurar un hotel. El taxista me preguntó a lo que venía y una vez que me presenté como periodista y socialista brasilero, me dijo que me llevaría a un hotel bueno y barato a la avenida Burguiba, el centro de las movilizaciones, donde pudiera trabajar cómodamente. Me cobraría los tres euros del viaje si el hotel estaba en condiciones para hacer mi trabajo y que si no era confortable se quedaría conmigo hasta que encontrar un alojamiento adecuado, y lo haría sin cobrarme un euro. Hizo cuestión de ir por una ruta para poder mostrarme como había quedado la sede principal del partido de Ben Alí, un predio monumental y localizado en medio de un gran terreno al estilo de los ministerios de Brasilia, que tenía una pared y un gran portón derribados por la manifestantes. Así comenzó a recibirme la revolución tunesina antes de encontrarme con Jabel.
Las simpatías con Latinoamérica
Con Jabel, el diálogo fue inmediatamente fluido. El estaba interesadísimo en tomar contacto con revolucionarios latinoamericanos. No solo porque admiraba al Che; él había seguido los procesos de la caída de las dictaduras de Argentina y Brasil en los 80 y más recientemente los procesos bolivarianos. En los días siguientes entendí mejor su interés por Latinoamérica que es parte de un sentimiento generalizado que tiene la revolución árabe. El pueblo simpatiza con Chávez y Evo por las posiciones asumidas en la causa palestina, cuestión muy sentida por la revolución. Y a la vez tiene también simpatías por Brasil porque el sentimiento nacional que surge con la revolución de ruptura con los imperialismos europeo y de los EEUU que los dominaron política y económicamente, los lleva a mirar como modelo de la perspectiva económica la actual emergencia de Brasil como ejemplo de lo que podría ser su propio desarrollo.
Jabel nos comentó que la revolución tenía un carácter nacional en la que todo el pueblo había participado, y destacó dentro de eso el papel de los trabajadores. Nos explicó como los trabajadores del magisterio –maestros y profesores- que tienen un sindicato nacional, habían jugado un papel importante en las tareas y en la extensión de la revolución. Él había estado el sábado en una ciudad del interior en donde había asistido a una demostración popular que reunió más de diez mil. En la misma, como en todo Túnez hay edificios públicos ocupados por jóvenes y trabajadores, especialmente han sido tomadas las confortables sedes del partido de Ben Alí.
El pueblo a la ofensiva
En su primera charla fue poco entusiasta con el frente de partidos del 14 de enero que la Liga integra. Con cierta razón el habló que algunos grupos como los nasseristas y los socialistas pan árabes no pasan de un puñado de personas. Sin embargo tenia claridad que el movimiento del 14 de enero es una perspectiva real, un lugar en el cual hay que estar para ser parte del proceso. El sábado anterior a mi llegada se había realizado un acto del movimiento en la capital. El local fue previsto para dos mil personas y se juntaron más de ocho mil, una constatación más de la situación revolucionaria que se vive.
Intercambiamos opiniones sobre que había conquistado la revolución y las perspectivas que tenía la Asamblea Constituyente. Es muy fácil percibir que todo el pueblo se siente orgulloso y participe de la derribada de Ben Alí y lo ve como un gran triunfo. “Hemos tirado al presidente ladrón que había robado medio país, no decía orgulloso un tunesino. Ahora bien, si se mira y razona solo por las consecuencias que ha tenido en el régimen, podría decirse que el cambio ha sido por ahora muy parcial ya que el actual gobierno de Ganuchi mantiene la policía que ha sido la columna vertebral de viejo régimen, el ejército y muchos personeros del mismo. De este punto de vista, habría que mediar lo que ha sido este triunfo.
Pero este nuevo gobierno está bien a la defensiva. Lo más que puede hacer Ganuchi es tratar de que la ruptura institucional con el viejo régimen sea lo más amortiguada y suave posible. La situación revolucionaria no se ha cerrado. La relación de fuerzas después de la derribada de Ben Ali es totalmente favorable al pueblo. Esto se vive en las calles que están en manos del pueblo, la libertad ya ha sido conquistada y no tiene vuelta atrás. La policía y el ejército están en algunos lugares estratégicos como escondidos defendiendo ministerios, están arrinconados y protegidos por valles y alambres de púas mientras que el pueblo todo el día se manifiesta sin ningún temor al lado de ellos. La Asamblea Constituyente se ve como una necesidad, algunos carteles proponían un nuevo régimen parlamentario. El pueblo está también en las calles por las reivindicaciones económicas; hay muchas huelgas obreras y movilizaciones permanentes en la avenida Burguiba de la juventud desempleada. El estado de consciencia del pueblo es de triunfo por haber derribado a Ben Ali y sus cuarenta ladrones.  
Ganuchi se sostiene porque ha prometido elecciones a seis meses y ha comenzado a dar legalidad a la oposición; ya 31 partidos se han presentado y solo basta algunas firmas para ser reconocido. Entre ellos está el Partido Comunista Obrero de Túnez que también participa en el movimiento 14 de enero y viene de la tradición albanesa. A diferencia del Partido Comunista “oficial” que no enfrentaba a la dictadura y que con otro nombre participa con ministros desde el primer gobierno formado con Ben Ali, el PCOT muestra su larga trayectoria de lucha contra la dictadura. El dirigente Mohamed me habló con orgullo que durante todos esos veinte años mantuvieron su prensa clandestina regular, y de su interés de mantener relaciones con los socialistas brasileros. 
Tareas concretas de solidaridad
De la charla surgió la propuesta de hacer una gran reunión internacional de solidaridad con la revolución árabe convocada por el movimiento 14 de enero; una reunión amplia para apoyar el programa de esta organización que incluye entre sus puntos la Asamblea Constituyente. Le mostramos nuestro interés en una acción de este tipo que seguramente convocaría a muchas corrientes socialistas  y democráticas antiimperialistas del mundo.
El martes participé de una reunión con la dirección de la Liga de Izquierda Obrera. Además de Jabel asistieron cuatro militantes, todos dirigentes sindicales del sindicato de correos y telecomunicaciones, de los maestros y de los trabajadores de la justicia.
Luego de las presentaciones hablamos de la coyuntura y las dos posibilidades abiertas en ella. O una nueva crisis revolucionaria que termine con el gobierno de Ganuchi e imponga la Asamblea Constituyente o que se realicen las nuevas elecciones a seis meses. Evidentemente que la Liga está empujando con todas sus fuerzas por la primera salida, pero ellos mismos saben que la segunda no se puede descartar. Sea cual fuera las perspectivas, la Liga está decidida a formar un nuevo partido amplio con todos aquellos nuevos activistas y militantes que conocieron en el curso de la revolución. Un nuevo partido anticapitalista al estilo del PSOL. Uno de los compañeros presentes colocó las cosas en forma muy precisa en el sentido de establecer una relación con el PSOL para que colabore en esta tarea. Ellos necesitan sacar prensa abrir locales, viajar por todo el país para organizar a los nuevos militantes y adherentes.  Sin pensarlo dos veces ofrecimos toda nuestra  colaboración para esa tarea que tienen planteada. La conclusión práctica fue la organización de una gira de una semana de unos de sus dirigentes en Brasil para difundir la revolución árabe y para lograr recaudar fondos para llevar adelante la construcción del nuevo partido.
El pueblo de Tunez ha dado mucho de sí para hacer esta revolución árabe. Ya dejó más de doscientos muertos. El pueblo brasilero y en particular los socialistas tenemos que reconocer y apoyar esta gran obra que sin dudas va a cambiar el mundo en el que vivimos.
Pedro Fuentes 
Secretaria de Relações Internacionais PSOL
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