Por un referente constructivo crítico desde IU, comprometido y coherente en la movilización social para una alternativa trabajadora y joven a la crisis económica, en el proceso de formación de los foros para la refundación de la izquierda.

sábado, 30 de enero de 2010

Ahora es la batalla central para la izquierda


Ahora, resistencia y movilización unitarias
 
 
Hace tiempo que en nuestro análisis de la situación habíamos previsto que el "equilibrismo" del Gobierno Zapatero entre los distintos intereses fundamentales afectados por la crisis tenía un límite, fijado por la posibilidad de emitir y colocar deuda pública en los mercados globalizados. Que el aumento del déficit presupuestario (que ha superado finalmente el 10% y llega al 11,6%) para a la vez asegurar las prestaciones sociales y los beneficios de la banca y las grandes empresas, tenía ese límite de sostenibilidad. Era un límite objetivo muy amplio, porque a diferencia de la media europea del 90% de deuda pública, en España nos encontrábamos por debajo del 50%.
 
Pero el límite "subjetivo" ha jugado una mala pasada al Gobierno Zapatero. Los inicios de la recuperación en el resto de los países de la zona euro y en EE UU, han dejado atrás a España, Irlanda y Grecia, en los que el modelo basado en la construcción y mercados laborales con alta precariedad, hace que la crisis comenzase un poco más tarde, pero tuviera su propia dinámica por la caída del sector construcción (7% del PIB en el caso español). Ese "retraso en la salida" de la crisis, a pesar de que el sector financiero español no tiene problemas estructurales -más allá de la batalla social y económica, para no hablar de política, por el control de las Cajas de Ahorros- hace que la deuda pública española se vea preterida a la de las economías que ya están saliendo de la crisis, y sea castigada con intentos especulativos para imponer tipos más altos. Un segundo efecto "psicológico" es la situación catastrófica de la hacienda pública griega, con un nuevo gobierno socialdemócrata, al que los mercados internacionales quieren quebrar e imponer un plan de ajuste neoliberal salvaje. Como se ha dicho en Davos estos días, "si cae Grecia -se supone que por no aplicar las medidas neoliberales y los tipos de interés del 6,7% que se le exige- es un desastre para el euro; pero si cae España es una catástrofe". No existe, a pesar de esta "frase-trampa", el menor peligro de que caiga la economia española. Sí existe la amenaza de que este esfuerzo coaligado de intereses capitalistas especulativos acaben imponiendo en España lo que quieren hacer en Grecia y obtener pingües beneficios con la deuda pública española. Esa es la razón de los ataques sistemáticos del Finantial Times durante todo el mes de enero.
 
Dentro del Gobierno, el sector más socio-liberal y a la derecha, que controla la administración económica, ha respondido a esta presión psicológica exterior proponiendo un plan de ajuste duro del gasto público y el aumento a los 67 años de la edad de jubilación. Aunque ninguna de estas dos medidas son inevitables ni imprescindibles, me atrevo a señalar que la primera -el plan de ajuste que tendrá efecto inmediato- es la más peligrosa y que en buena parte la segunda -que no se aplicaría hasta el 2013- tiene la función de cubrir mediáticamente a la primera.
 
Es evidente que hay soluciones de izquierdas en esta situación objetiva: aumentar la presión fiscal a los beneficios del capital hasta alcanzar una media europea superior en varios puntos a la española, hacer una reforma fiscal más redistributiva, consolidar los bonos de la deuda pública obligando a los bancos españoles a comprarlos y que formen parte de sus activos consolidados. Todas estas medidas neokeynesianas están perfectamente estudiadas desde los años 30. Son factibles, aunque implican conflictos sociales internos -con las grandes patronales de la banca y la CEOE- y a nivel de la UE. Pero consolidarían la base electoral de la izquierda y prepararían una tercera legislatura del PSOE con apoyo parlamentario de otras fuerzas más a su izquierda.
 
Por el contrario, la doble propuesta de plan de austeridad y aumento de la edad de jubilación son una sentencia de muerte para cualquier gobierno del PSOE. Y eso lo sabe todo el mundo.
 
El ala de centro-izquierda del Gobierno y en el PSOE han reaccionado frente a estas propuestas subrayando que solo se podrá aplicar la segunda "con el consenso de los sindicatos" (declaraciones de María Teresa Fernández de la Vega tras el Consejo de Ministros). Es decir, apuntando a la base social del Gobierno. Y es evidente que ni UGT ni CCOO pueden admitir esa propuesta. Hoy el Comité Federal del PSOE se reúne en plena fronda y con ganas de follón, por lo que me cuentan varios amigos que forman parte de él. Veremos a ver qué pasa y hasta dónde llega esa voluntad inicial de resistencia, que traslada a la dirección del PSOE la presión de los sindicatos y de la base social más obrera del PSOE.
 
Es preocupante, sin embargo, que nada en estas primeras horas apunta a una crítica contundente del Plan de Ajuste neoliberal que se quiere imponer y todo el debate gire alrededor de la reforma del Pacto de Toledo, a pesar de que la posición de UGT y CC OO en este aspecto también es muy crítica. Pero creo que hay que hacer un esfuerzo en los próximos días para presentar los argumentos de la izquierda en contra de las medidas de austeridad presupuestaria. Desde el punto de vista estrictamente democrático, es una estafa que un mes escaso después de aprobar los Presupuestos del 2010 -con el mayor apoyo político en los últimos seis años- simplemente se tiren por la borda y se impongan unas medidas de austeridad que se habían rechazado. Por otro lado, hay una alternativa de reforma fiscal seria para atenuar el déficit presupuestario, que habrá que combinar con recortes en gastos públicos que no son sociales o de estímulo de la economía. Hay por delante una batalla en la calle y en el Parlamento importante, incluida una movilización obrera contundente.
 
Esta es la batalla central ahora, de la que dependerá el resultado de las elecciones autonómicas y municipales en el 2011 y las generales en el 2012. Por eso es esencial apoyar a los sindicatos de clase en su contestación al Gobierno, preparar una movilización unitaria de la izquierda, que incluya a los sectores de votantes del PSOE y del propio partido que se resisten a las políticas neoliberales del Gobierno, lanzar una batalla de ideas por una salida de izquierda a la crisis contra los especuladores capitalistas internacionales e internos, que ponga por delante los salarios y el gasto social frente a los beneficios. Llevar esta batalla a los ayuntamientos, que se verán gravemente afectados, las autonomías y el Congreso de los Diputados, con preguntas e iniciativas alternativas, construyendo un bloque unido a la izquierda del PSOE, que sea una referencia creÍble para sectores de diputados del propio PSOE, para pedirles que la apoyen (como ha ocurrido en algunos temas puntuales excepcionales hasta ahora).
 
Sin movilización, alternativa creíble programática y política de frente único no se podrá ganar esta batalla. Pero si no se gana, las consecuencias serán catastróficas, no para el euro, sino para las clases trabajadoras del Estado.
 
Buster

No hay comentarios:

Publicar un comentario